El regalo de Espurna

El regalo de Espurna

Conocer Espurna ha sido, sin duda, uno de los regalos más grandes que me ha dado la vida… y llegó justo en el momento en el que más lo necesitaba, cuando estaba aprendiendo a vivir sin mi padre.

 

Conocer Espurna ha sido también reencontrarme con una parte esencial de mí mismo. Mi padre me enseñó desde pequeño, con su ejemplo, que la única manera de conservar algo es compartiéndolo, ya sea algo material o intangible.

 

Espurna es mucho más que un centro: es un movimiento. Un lugar que cada semana te sorprende con sus actividades. En solo cuatro meses he tenido la oportunidad de compartir con ellos, como voluntario, campamentos en distintas ciudades y pueblos. Incluso nos fuimos una semana a la nieve. Sí, así es: ¡los chicos de Espurna también esquían! Ese es precisamente el espíritu de Espurna: aquí no se limita a nadie, se acompaña a cada persona a descubrir hasta dónde puede llegar, potenciando sus capacidades.

 

Es un lugar que te enseña un estilo de vida activo, donde cada persona importa de verdad. Cada miembro tiene un propósito real dentro del centro, y cada tarea que realiza tiene sentido.

 

Cada experiencia vivida con los chicos de Espurna, cada viaje a lugares tan bonitos, no han sido solo momentos especiales, sino auténticas lecciones de vida. Compartir con ellos me ha llenado de una alegría tan genuina que ningún bien material podría igualar. Es una alegría limpia, sincera, que nace del corazón.

 

Gracias a todo lo vivido, también he podido acercarme más a mi vocación. Espurna no solo me ha regalado momentos felices, sino que me ha ayudado a encontrar un camino, algo que me apasiona y que quiero seguir desarrollando en mi vida.

 

Porque, al final, en Espurna recordé que la felicidad no se busca… se construye cuando decides compartirla.

Conocer Espurna ha sido muy importante para mí.
Llegó cuando más lo necesitaba.
Yo estaba aprendiendo a vivir sin mi padre.

Espurna me ha ayudado mucho.
También me ha ayudado a conocerme mejor.

Mi padre me enseñó algo muy importante.
Lo que tienes es mejor si lo compartes.
Las cosas y también los sentimientos.

Espurna es más que un centro.
Es un grupo de personas que están unidas.
Allí hacen muchas actividades diferentes.
Cada semana hay cosas nuevas.

En 4 meses he vivido muchas experiencias como voluntario.
He estado en campamentos en varios lugares.
También he ido a la nieve.
¡Los chicos de Espurna también esquían!

En Espurna nadie se queda atrás.
Se ayuda a cada persona.
Se ayuda a las personas a  hacer las cosas lo mejor que puedan.
Cada persona descubre lo que puede hacer.

Es un lugar donde se hacen muchas cosas.
Todas las personas son importantes.
Todos tienen tareas que hacer.
Todo lo que hacen tiene sentido.

Estar con los chicos de Espurna me ha enseñado mucho.
No han sido solo momentos bonitos.
También me han enseñado cosas importantes.
Me han dado mucha alegría.
Una alegría que no se puede comprar.

Gracias a todo esto, pienso en mi futuro trabajo.
Espurna me ha ayudado a descubrir algo que me gusta.
Quiero seguir ese camino.

En Espurna he aprendido algo muy importante.
La felicidad no se busca.
La felicidad se construye cuando la compartes con otras personas.